Hoy recordaba todo lo que
tuve que pasar y todas las cosas que hice el año pasado para palear el
desempleo; realmente tuve los peores trabajos, no porque no sean trabajos
dignos, porque el trabajo no deshonra, lo que deshonra es robar, sino que a mí
no me gustan esos trabajos, y sin embargo no podía quedarme de brazos cruzados
en mi casa, tenía que buscar lo que fuera, yo soy Licenciado en Administración,
mención: Recursos Materiales y Financieros, egresado de la Universidad Nacional
Experimental “Simón Rodríguez”, y había metido curriculums en infinidad de
empresas, tanto en físico como por internet, en páginas especializadas como
bumeran y perfil.net, y a través de avisos clasificados del diario El Siglo me
trasladaba hasta donde estuvieran buscando o
mandaba los curriculums por correo electrónico, pero el resultado era
siempre el mismo, o no me llamaban, o en las pocas partes donde me llamaban, me
hacían entrevista y quedaban en que después me llamarían, y por supuesto, nunca
me llamaban. Así pasé prácticamente todo el año 2014, en donde para poder
sobrevivir y llevar algo de sustento a mi casa me toco hacer de albañil,
mezclando cemento, un trabajo muy rudo y poco remunerado; luego fui custodio en
una cárcel de menores, en donde me toco codearme con los potenciales
delincuentes del Estado Aragua, pero no soporté tanta presión y terminé
renunciando al mes; posteriormente decidí dedicarme a taxear y hacer transporte
en mi vehículo, pero me encontré con que soy mal conductor, me estresaban la
cantidad de huecos en las calles, la imprudencia notoria de los motorizados y
de los peatones en general, el abuso de los camioneteros, y el trafico infernal
de la ciudad de Maracay, pero el desgate que estaba sufriendo mi carro me hizo
reflexionar, y el peligro constante en la calle me hicieron desistir de ese
trabajo, se ganaba muy bien, pero se perdía mucho más, desgaste para el carro,
desgaste físico, stress, inseguridad, entre otras; luego conseguí un trabajo
como vigilante en una empresa, creo que después del trabajo de custodio en la
cárcel, este fue el peor, porque aunque era profesional, me trataban como el
peor de los obreros, te querían humillar, y regañar por todo, en ese aguante
menos de un mes, hasta que finalmente Dios me concedió el empleo que tengo
actualmente, y le agradezco con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi
ser este trabajo en donde me siento muy bien, trabajo de lo que me gradué
profesionalmente, y gano un sueldo bastante aceptable con muy buenos beneficios
socioeconómicos.
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