Nuevo día, nuevo
amanecer, y un día en donde las fuerzas parecieran abandonarme; es difícil
mantener un ritmo de trabajo en las condiciones que yo las he llevado, pues el
trasladarme a diario desde Maracay hasta Los Teques es agotador, el viaje es
muy agitado, y además debo levantarme a las 03:30 horas de la mañana; no es
nada fácil, y si a eso le añadimos que yo casi no duermo, debido a que me
acuesto muy tarde, ya sea por una cosa o por otra, eso me debilita aún más.
Sinceramente no he podido cambiar esa rutina diaria, y al llegar a mi casa del
trabajo, no descanso, pues entre los quehaceres diarios y las actividades
rutinarias de mi vida normal me impiden descansar; realmente me cuesta mucho mantener esta
jornada semanal, ya que actualmente estoy trabajando de lunes a sábado ocho
horas diarias, sin contar con las tres o cuatro horas en promedio que paso en
el trasporte de Maracay a Los Teques y viceversa, por lo que solo me queda
aguantar la pela, y pedirle a Dios que me de fortaleza para soportar el rigor
de todo esto. Me siento muy cansado y agotado, pero yo no me doy por vencido, y
en Dios consigo las fuerzas que necesito para seguir luchando; no niego que día
tras día siento cada vez más cansancio en esta rutina del vivir, pero más allá
de eso, tengo dentro de mí el placer y el orgullo de aportar un grano de arena
por la productividad de mi amada Venezuela, aunque me da miedo me vaya a
enfermar por ese trajín, pongo todo en manos de mi señor, y adelante¡¡¡.
No hay comentarios:
Publicar un comentario