martes, 1 de enero de 2019

01 de enero de 2019

Finaliza por fin un convulsionado 2018 en donde tuve que salir de Venezuela con mi esposa y mi hijo en busca de un mejor futuro; no ha sido fácil: trabajar en una panadería con un sueldo muy ajustado y en donde no valoran tu sacrificio y esfuerzo; esperar desesperadamente la visa de trabajo para estar legal en este lugar; saber que mí mamá y mis seres queridos no la están pasando bien en Venezuela; el mal trato, racismo y xenofobia de los Chilenos; entre tantas cosas más. Pero por lo menos pude graduarme de Magíster, tengo un techo donde alojarme y alojar a mi familia (aunque alquilado), y no nos ha faltado, gracias a Dios, el pan de cada día. Si 2018 fue de adaptación a este extraño país, espero en este 2019 contar con la bendición de Dios, conseguir un mejor empleo, evolucionar, avanzar, y salir adelante. Éste primer día del año lo pase con Leander, Neida fue a trabajar a Vitacura, fuimos a la cancha a patear el balón, había mucho sol, en la tarde Leander bajó a jugar con su amiguito Benjamín, y yo me quedé rezando el Rosario y Meditando, porque Neida llegó como a las 11:00 Pm.